OPPORTUNITIES AND SUCCESS IN SHOT AFTER ONE-ON-ONE GAME SITUATION IN MINIBASKETBALL

LAS OPORTUNIDADES Y EL ÉXITO EN EL LANZAMIENTO EN LA SITUACIÓN DE UNO CONTRA UNO EN MINIBÁSQUET

Arias, J.L.1

1Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad Católica San Antonio de Murcia. España. jlae84@hotmail.com.

Clasificación de la UNESCO: 5899 Otras especialidades pedagógicas (Educación Física y Deporte).

Clasificación Consejo de Europa: 4. Educación Física y deporte comparado.

Recibido 22 de mayo de 2010

Aceptado 3 de julio de 2011

RESUMEN 

Los objetivos de este estudio fueron analizar: a) el número de oportunidades de 1vs.1 y las situaciones de 1vs.1 con éxito, b) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 y c) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 con las oportunidades y el éxito en el lanzamiento. Participaron 54 niños (años: M = 10,57; DE = 0,43) de seis equipos de minibásquet. La muestra consistió en 2532 posesiones de balón de 16 partidos. Se utilizó un diseño idiográfico, seguimiento, multidimensional. El valor medio de las oportunidades de 1vs.1 fue de 0,53 (DE = 0,78) y el de las situaciones de 1vs.1 con éxito para el atacante con balón fue de 0,22 (DE = 0,50). La relación entre las situaciones de 1vs.1 intentadas y con éxito fue de 0,89. Se encontraron relaciones entre las oportunidades de 1vs.1 y las de lanzamiento (χ2 = 59,838; p = ,000), entre el éxito en las situaciones de 1vs.1 y las oportunidades de lanzamiento (χ2 = 48,227; p = ,000) y entre el éxito en las situaciones de 1vs.1 y en el lanzamiento (χ2 = 17,447; p = ,001). 

PALABRAS CLAVE: baloncesto, iniciación deportiva, análisis de juego, enseñanza del deporte.

ABSTRACT 

The purposes of this study were to analyze: (a) the number of one-on-one opportunities and the number of successfully one-on-one game situations, (b) the relation between opportunities and success in one-on-one situations and (c) the relationship between opportunities and success in one-on-one situations with opportunities and success in shooting. The participants were 54 boys (years: M = 10.57, SD = 0.43) from six mini-basketball teams. The sample was 2,532 ball possessions from 16 games. An idiographic, ongoing, multidimensional design type was used. The average of one-on-one opportunities was 0.53 (SD = 0.78) and the average of successfully one-on-one game situations to participant with ball was 0.22 (SD = 0.50). The relationship between opportunities and success in one-on-one situations was 0.89. The results showed relationship between one-on-one and shooting opportunities (χ2 = 59.838, p = .000), between success in one-on-one situation and shooting opportunities (χ2 = 48.227, p = .000) and between one-on-one situations and shooting with success (χ2 = 17.447, p = .001).

KEY WORDS: basketball, youth sports, game analysis, teaching games.

INTRODUCCIÓN

El tiro es una de las acciones del juego de minibásquet más importante para los niños, por tres motivos: a) es la acción mediante la que los jugadores encestan, b) es el aspecto de juego por el que los jugadores muestran una mayor preferencia (Palao, Ortega y Olmedilla, 2004), y c) el éxito en el lanzamiento es experimentado por el tirador como un logro. Por estas razones, todos los medios y estrategias que se desarrollan durante el juego tienen como finalidad lograr las mejores condiciones para conseguir éxito en el tiro. Tradicionalmente, se asume que la situación de un atacante contra un defensor (1vs.1) permite dividir la defensa, desestabilizarla y aumentar los intentos de lanzamiento próximos a la canasta y por tanto las canastas conseguidas (Wissel, 1994). El problema es que no se han encontrado estudios que demuestren la relación positiva entre la situación de 1vs.1 y el intento y/o el éxito en el tiro.

En las últimas décadas, diferentes autores han apuntado la importancia de trabajar la toma de decisión, a la vez que las acciones técnicas e incluso antes, en los juegos y deportes de equipo (Gréhaigne, Godbout y Bouthier, 2001; Thorpe, Bunker y Almond, 1986; Turner y Martinek, 1999). Varias investigaciones aplicadas confirman la posibilidad de mejorar la toma de decisión mediante tareas en las que se vea implicada (De Bortoli, De Bortoli y Márquez, 2002; French y Thomas, 1987; Graça, 1998; Iglesias, Sanz, García, Cervelló y Del Villar, 2005; Memmert y Harvey, 2008; Williams y Davids, 1995, 1998). Además, si la práctica va acompañada de éxito permite que se consoliden las conductas motrices.

Varios autores han desarrollado propuestas sobre cuáles deben ser los contenidos a trabajar en las diferentes etapas formativas (Cárdenas y Pintor, 2001; Giménez y Sáenz-López, 2004; Ibáñez, 2002). Estas propuestas coinciden en la importancia de trabajar contenidos individuales en la etapa que corresponde al minibásquet. Por otro lado, una de las formas de trabajar la toma de decisión en minibásquet es bajo condiciones de oposición, tal y como ocurre durante el juego, para que la práctica resulte significativa al niño. Por estos motivos, los entrenadores en minibásquet suelen utilizar la situación de 1vs.1 (e.g., Cañadas y Ibáñez, 2010; Cañadas, Ibáñez, García, Parejo y Feu, 2010; Cañadas, Parejo, Ibáñez, García y Feu, 2009).

El 1vs.1 exige que los jugadores descubran sus posibilidades de decisión y acción en relación al contexto (Cordovil et al., 2009; Turvey, 1992), posibilita el trabajo de las acciones técnico-tácticas individuales (Araújo, Davids, Rocha, Serpa y Fernándes, 2003; Maxwell, 2006), y pretende el desarrollo de la responsabilidad personal del par de jugadores. Por estos motivos, parece necesario el trabajo de la situación de 1vs.1 en minibásquet. El problema es que los niños tienen pocas oportunidades para practicar con el balón y menos para hacerlo con éxito durante el juego (Arias, Argudo y Alonso, 2009a; Piñar, 2005).

Piñar (2005) modificó una serie de reglas con el objetivo de aumentar el número de oportunidades de 1vs.1 que jugaban los niños, entre otras variables. Ella no encontró diferencias en la media de situaciones de 1vs.1 realizadas por cada jugador después de introducir las modificaciones (M = 2,33; DE = 3,33 vs. M = 2,52; DE = 3,19). Arias et al. (2009a) compararon el efecto de dos modalidades de la línea de tres puntos sobre las oportunidades de 1vs.1 que jugaban los niños. Los resultados demostraron un aumento de oportunidades de 1vs.1 con la línea de tres puntos delimitada por la zona restringida (M = 0,28; DE = 0,48 vs. M = 0,25; DE = 0,50), pero los autores indicaron que los datos debían ser analizados con precaución, porque las diferencias prácticas no fueron significativas. No obstante, no se han hallado otros estudios que analicen la situación de 1vs.1 para poder contrastar los resultados y establecer una base de conocimiento científico al respecto. Tampoco se han encontrado trabajos en minibásquet que analicen la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 en un contexto real de juego.

Las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 permiten determinar si las decisiones del atacante con balón o las del defensor son adecuadas. Esto es, si la situación de 1vs.1 se ejecuta con éxito se asume que es consecuencia de una decisión adecuada del atacante con balón y no adecuada del oponente. Por el contrario, cuando la situación de 1vs.1 no se ejecuta con éxito se asume que es consecuencia de una decisión adecuada del defensor y no adecuada del atacante con balón.

Los objetivos de este estudio fueron analizar: a) el número de oportunidades de 1vs.1 y las situaciones de 1vs.1 con éxito; b) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1, para conocer cuál de los dos jugadores de la pareja tomaba decisiones más adecuadas; y c) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 con las oportunidades y el éxito en el lanzamiento.

MATERIAL Y MÉTODOS 

Participantes

Los participantes fueron 54 niños (años: M = 10,57; DE = 0,43) de seis equipos masculinos de minibásquet (9-11 años). Ellos habían practicado baloncesto de forma federada durante 2,40 años (DE = 0,75). A la semana practicaban una media de 5,08 horas (DE = 1,05), durante 3,71 días (DE = 0,56). Los equipos estaban federados y jugaban a nivel autonómico. La muestra consistió en 2532 posesiones de balón de 16 partidos. Las situaciones de 1vs.1 analizadas fueron 1565. La selección de los equipos y jugadores fue deliberada, ya que estos se comprometieron a participar en todos los partidos acordados. La selección de las posesiones de balón fue mediante un muestreo total (Anguera, 2003). Los padres de los participantes y los entrenadores proporcionaron un consentimiento informado para participar en este estudio.

Diseño

Se utilizó la metodología observacional (Anguera y Blanco, 2003), a través de un diseño idiográfico (16 partidos tomados como unidad), seguimiento (de cuatro equipos se filmaron seis partidos y de los otros dos equipos se filmaron cuatro partidos) y multidimensional (el instrumento de observación contenía las dimensiones) (Anguera, Blanco y Losada, 2001). Los enfrentamientos fueron aleatorios, aunque cada equipo se enfrentó al mismo rival en dos ocasiones. La selección de los partidos analizados fue aleatoria de entre todos los celebrados a lo largo de un año en una liga federada a nivel autonómico. Los requisitos de constancia intersesional fueron: a) los jugadores participantes fueron los mismos, b) los participantes jugaron todos los partidos en pistas idénticas (28×15 m), c) la defensa individual fue obligatoria, g) la altura de las canastas fue de 2.60 m, h) los partidos siguieron el mismo reglamento.

Procedimiento

El instrumento de observación se construyó específicamente para este estudio y fue un formato de campo (para los criterios 1 y 2) combinado con sistemas de categorías (para los criterios 3 y 4) (Anguera, Magnusson y Jonsson, 2007). El proceso de elaboración siguió tres etapas (Arias, Argudo y Alonso, 2009b). En la primera, un grupo de cuatro expertos (entrenadores e investigadores) determinaron los criterios mediante las estrategias empírico inductiva y teórico deductiva. En la segunda fase, se realizó una definición operacional de cada criterio y sus categorías. Este instrumento fue perfeccionado durante la formación de los observadores. Los criterios 1 y 2 responden a una estructura típica de los formatos de campo, puesto que no existe un conjunto cerrado de posibilidades de codificación. Los sistemas de categorías cumplen los requisitos de exhaustividad y mutua exclusividad. Los criterios del instrumento fueron:

1. Número de oportunidades de 1vs.1: confrontaciones directas con el adversario en la pista delantera. Se determinaron los siguientes aspectos clave para determinar las situaciones de 1vs.1: a) el jugador atacante con balón tenía que desplazarse botando con sentido de profundidad hacia la canasta, b) el defensor tenía que situarse en la línea imaginaria entre el aro y el jugador con balón, c) el defensor tenía que estar de cara al jugador atacante con balón, y d) la situación de 1vs.1 finalizaba cuando el defensor no estaba situado en la línea imaginaria entre el aro y el jugador con balón.

2. Número de situaciones de 1vs.1 con éxito: confrontaciones directas con el adversario en la pista delantera, en las que el atacante con balón obtenía una ventaja. Esta ventaja podía ser en términos espaciales (i.e. cuando el jugador con balón superaba al oponente que dificulta su progresión) y/o por falta personal del defensor.

3. Oportunidades de lanzamiento: a) se producía intento de lanzamiento o b) no se producía intento de lanzamiento.

4. Lanzamientos con éxito: a) se conseguía encestar o b) no se conseguía encestar.

            Se construyó un instrumento de registro a partir de la adaptación de una hoja de cálculo de Microsoft Excel 2003 (Microsoft Corporation, USA), al que se añadió un programa para capturar y procesar los vídeos (Virtual Dub, v. 1.7.0.). Este instrumento posibilitó varias ventajas: a) registrar los datos en la hoja de Excel mientras se visualizaban los partidos filmados, b) actualizar los datos y corregirlos, c) almacenar los datos con más seguridad, d) analizar los datos con mayor rapidez y flexibilidad, e) seguir un procedimiento sencillo y f) generar resultados de forma más fiable.

Se formó a cuatro observadores según las fases de entrenamiento y adiestramiento sugeridas por Anguera (2003). Los observadores acumularon una experiencia mínima de 30 horas. La fiabilidad de los observadores se obtuvo mediante una evaluación intraobservador al final del proceso de formación. Para lo cual los observadores visualizaron un fragmento de 305 posesiones de balón de un partido diferente a los propios de la investigación. Posteriormente, ellos volvieron a observar el mismo fragmento tras siete días de no observación. La fiabilidad de la observación se obtuvo a través de una evaluación interobservador al final del proceso de observación. Para esta evaluación se utilizó el 15% (395) de las posesiones de balón de los partidos propios de la investigación. La fiabilidad se calculó mediante el coeficiente de correlación intraclase para los criterios 1 y 2 y el coeficiente Kappa para los criterios 3 y 4. La fiabilidad para los observadores alcanzó valores entre ,95 y ,99 y para la observación entre ,97 y ,99.

Se filmaron los partidos con una cámara de vídeo (Everio Full HD-GZ-HD7, JVC, Japón) situada transversal a la pista de juego, en el lado opuesto a donde estaba la mesa de anotación. La ubicación fue elevada a cinco metros del suelo y a dos metros de la línea de banda. El enfoque fue sobre el centro de la pista y con el campo abierto para abarcar el mayor espacio posible en la grabación. La cámara giraba sobre el eje que marcaba el trípode en caso que fuese necesario.

Los observadores realizaron la toma de datos mediante un registro sistematizado a partir de la observación de los vídeos de los partidos (Anguera, 2003). Cada uno observó y registró cuatro partidos. La técnica de registro consistió en indicar el número de veces que aparecía cada conducta (criterios 1 y 2) y el código de cada conducta (criterios 3 y 4) por posesión de balón en el instrumento de registro. Los observadores utilizaron el protocolo de observar cada posesión del balón cuatro veces a velocidad real de vídeo para incrementar la fiabilidad de la observación. Si era necesario los observadores observaban cada posesión a velocidad de 25 fotogramas por segundo. Los observadores centraron su atención en cada observación sobre cada criterio.

Los datos fueron tratados estadísticamente con el paquete estadístico SPSS v. 17.0 para Windows (SPSS, Inc., USA). Se realizaron análisis descriptivos, a través de medias y desviaciones estándar. A partir de la propuesta de Oslin, Mitchell y Griffin (1998), se utilizó la fórmula [Número de situaciones de 1vs.1 con éxito / (Número de oportunidades de 1vs.1-Número de situaciones de 1vs.1 con éxito)] para analizar la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1. Se utilizó la prueba chi-cuadrado para contrastar la independencia entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 con las oportunidades y el éxito en el lanzamiento.

RESULTADOS

El valor medio de las oportunidades de 1vs.1 fue de 0,53 (DE = 0,78) y el de las situaciones de 1vs.1 con éxito fue de 0,22 (DE = 0,50). La relación entre las situaciones de 1vs.1 intentadas y con éxito fue de 0,89. Los resultados reflejaron relaciones estadísticamente significativas entre las oportunidades de 1vs.1 y las oportunidades de lanzamiento (χ2 = 59,838; p = ,000), entre las situaciones de 1vs.1 con éxito y las oportunidades de lanzamiento (χ2 = 48,227; p = ,000) y entre las situación de 1vs.1 con éxito y los lanzamientos con éxito (χ2 = 17,447; p = ,001). La relación entre las oportunidades de 1vs.1 y los lanzamientos con éxito no fue estadísticamente significativa (χ2 = 7,438; p = ,190). La probabilidad de realizar una oportunidad de lanzamiento tras una oportunidad de 1vs.1 fue del 75,65% (residuo ajustado = 7,9) y tras una situación de 1vs.1 con éxito fue del 79,16% (residuo ajustado = 6,9). La probabilidad de realizar un lanzamiento con éxito tras una situación de 1vs.1 con éxito fue del 32,04% (residuo ajustado = 3,9). Sin embargo, la probabilidad de conseguir éxito en el lanzamiento sin oportunidad de 1vs.1 fue del 23,14% (residuo ajustado = -3,9).

DISCUSIÓN

En este estudio se pretendió analizar: a) el número de oportunidades de 1vs.1 y las situaciones de 1vs.1 con éxito, b) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 y c) la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 con las oportunidades y el éxito en el lanzamiento. Con respecto al primer objetivo, los resultados mostraron que aproximadamente, en la mitad de las posesiones de balón los participantes tuvieron una oportunidad de 1vs.1. Piñar (2005) en minibásquet masculino y femenino tras modificar varias reglas (disminución del tamaño de la pista, acercamiento de la línea de tiro libre, inclusión de la línea de 3 puntos a 4 m, aumento de periodos y tiempo de juego y enfrentamiento de tres contra tres) encontró una media de 2,52 (DE = 3,19) oportunidades de 1vs.1 por jugador y partido después de analizar 12 partidos. La transformación de este resultado, a partir de los datos relativos al número de jugadores, partidos y posesiones de balón, reporta una media de 0,62 situaciones de 1vs.1. Arias et al. (2009a), tras comparar dos modelos de la línea de tres puntos durante 18 partidos en minibásquet femenino, obtuvieron una media de 0,28 (DE = 0,48) oportunidades de 1vs.1. La media obtenida en el presente trabajo fue inferior, pero próxima a la encontrada por Piñar (2005) y superior a la encontrada por Arias et al. (2009a). De manera que, la comparativa con los estudios previos indicó que los jugadores habrían disfrutado de un número de oportunidades de 1vs.1 próximos al máximo que reporta la literatura consultada. Este resultado es muy relevante, porque el niño genera una base de conocimiento acerca de su actuación cuando disfruta de oportunidades para practicar, lo cual le permite modelar sus respuestas (Gréhaigne, Wallian y Godbout, 2005).

El valor medio de las situaciones de 1vs.1 con éxito para los atacantes con balón supuso, que de cada cinco posesiones, en una obtuvieran un resultado positivo. Puesto que la evaluación de la toma de decisión se puede realizar a nivel de la consecuencia de la actuación (Abernethy y Zawi, 2007; French y Thomas, 1987; Iglesias et al., 2005), el resultado de la relación entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 puede ser un indicio para valorarla. En este sentido, se obtuvo que los defensores tomaron decisiones más adecuadas que los atacantes con balón y/o que los atacantes tomaron decisiones poco adecuadas, al ser el resultado de la relación de 0,89 a partir de la fórmula establecida por Oslin et al. (1998). En primer lugar, esto sugiere que el atacante implicado en el 1vs.1, al llevar la iniciativa de la situación por poseer el balón, no habría conseguido romper el período de estabilidad por el que se caracteriza dicha situación de juego (Cordovil et al., 2009; Gréhaigne, Bouthier y David, 1997; Passos et al., 2008). En segundo lugar, puede ser que el defensor tomara la iniciativa ante el atacante con balón y evitara el éxito del atacante. Es decir, el jugador en posesión de balón no habría descubierto sus posibilidades de decisión y acción en relación al contexto (Cordovil et al., 2009; Turvey, 1992) y el defensor habría sido capaz de anticiparse o contrarrestar su decisión. Según Graça (1998) los niños dirigen su atención hacia aspectos de interpretación del juego cuando éste es adecuado para ellos. El hecho de que ser el atacante en esta situación implique poseer el balón, puede contribuir a que los jugadores centren su atención en aspectos relacionados con el manejo del balón y tengan más dificultades para atender a aspectos de interpretación del juego. Sin embargo, en los deportes de equipo la interpretación del juego adquiere un valor igual de relevante o mayor a la hora de responder a las demandas del contexto (Chen, Rovegno, Todorovich y Babiarz, 2003; MacPhail, Kirk y Griffin, 2008; Rovegno, Nevett, Brock y Babiarz, 2001). Según la literatura consultada, algunas de las variables que podrían haber influido en las decisiones del atacante y defensor habrían sido: a) la altura, distancia y velocidad relativa al par de jugadores, b) el plan de acción elaborado previamente, c) la zona del campo con respecto a la canasta donde se produjera la situación y d) el conocimiento previo de los jugadores (Cordovil et al., 2009; Passos et al., 2008; Passos, Araújo, Davids, Gouveia y Serpa, 2006). Pero además, al ser el 1vs.1 una situación parcial enmarcada dentro de una situación global (el juego), las decisiones de los jugadores podrían haber estado mediatizadas por otros factores que afectan a la globalidad del juego (i.e., resultado de partido, faltas personales, minutos de juego de cada jugador, reiteración de enfrentamientos, etc.). Sin embargo, éstas son sólo sugerencias que deben analizarse en futuros trabajos, para conocer si verdaderamente podrían influir en las decisiones del par de jugadores que participan en la situación de 1vs.1.

En relación al tercer objetivo, los resultados obtenidos confirmaron la vinculación establecida por la literatura, entre las oportunidades y el éxito en las situaciones de 1vs.1 con las oportunidades y el éxito en el lanzamiento (Piñar, 2005; Wissel, 1994). La mayoría de los intentos de lanzamiento fueron precedidos por una situación de 1vs.1. Este resultado confirma la importancia de la situación de 1vs.1 en la fase ofensiva y contrasta con los fundamentos teóricos aportados por Wissel (1994). Él sugiere que las situaciones de 1vs.1 permiten dividir la defensa y desestabilizarla como fase previa a la oportunidad de lanzamiento. La probabilidad de realizar una oportunidad de lanzamiento tras una situación de 1vs.1 con éxito fue mayor que la probabilidad de realizarlo tras una oportunidad de 1vs.1 (79,16% vs. 75,65%). Este resultado parece razonable puesto que es más factible que se intente un lanzamiento tras evitar la oposición de un defensa que con su oposición. Además, la probabilidad de las relaciones anteriores fue superior a la posibilidad de realizar un lanzamiento con éxito tras una situación de 1vs.1 con éxito (32,04%). Parece lógico este resultado, puesto que la oportunidad de lanzamiento puede ser consecuencia de superar a un oponente. Sin embargo, conseguir éxito en el lanzamiento dependerá en mayor medida de la calidad del lanzamiento que de haber superado al oponente. Este puede ser el motivo por el que no se obtuvo una relación significativa entre las oportunidades de 1vs.1 y los lanzamientos con éxito. No obstante, la relación entre las situaciones de 1vs.1 con éxito y los lanzamientos con éxito (p = ,001) parece sugerir que la calidad del lanzamiento pudo estar influenciada por las características de la subfase que ocurrió tras superar al oponente. Esta sugerencia se ve reforzada porque el éxito en el lanzamiento fue mayor después de una situación de 1vs.1 con éxito que si no se producía dicha situación.

            La mayoría de estudios encontrados analizan la situación de 1vs.1 en condiciones similares a las que se dan en un laboratorio, atendiendo sólo a la relación que se establece entre el par de jugadores y obviando la influencia del resto de compañeros (e.g., Bourbousson, Sève y McGarry, 2010a,b; Cordovil et al., 2009; Passos et al., 2008). No obstante, en los deportes de equipo, la situación de 1vs.1 no se produce de forma aislada del resto de jugadores. Con este estudio lo que se pretendió fue analizar esta situación en condiciones reales, aunque los resultados deben ser interpretados con precaución por la pérdida de validez interna que se les supone y por no haber caracterizado la situación de partido. Aun así, se cumplieron los aspectos fundamentales que debe reunir una investigación realizada mediante metodología observacional: a) elaboración conjunta con los observadores del instrumento de observación, b) entrenamiento de los observadores, c) obtención de la fiabilidad, d) confección de un protocolo de observación y e) establecimiento de estrategias en el instrumento de registro para detectar errores (Castellano y Hernández, 2000; Castellano, Hernández, Gómez de Segura, Fontetxa y Bueno, 2000). Además, se recogieron las características de los participantes en cuanto a nivel de práctica, ocho entrenadores seleccionaron a los equipos de mayor nivel, se fijaron criterios de inclusión y requisitos de constancia intersesional y los enfrentamientos entre los equipos y la selección de los partidos fue aleatoria. De manera que los resultados de este estudio sí tienen una transmisión directa a la práctica real y permiten cubrir un espacio interesante sobre el cual existe un vacío en la literatura científica.

CONCLUSIONES

En conclusión, el presente estudio aporta información sobre la situación de 1vs.1 en minibásquet: a) aproximadamente, cada dos posesiones de balón los participantes disponen de una oportunidad de 1vs.1 y de cada cinco posesiones el atacante con balón obtiene éxito en una; b) los defensores tienen más éxito en la situación de 1vs.1, lo que parece relacionarse con una toma de decisión más adecuada; y c) existe una relación estadísticamente significativa entre las oportunidades de 1vs.1 y las de lanzamiento, entre el éxito en las situaciones de 1vs.1 y las oportunidades de lanzamiento y entre el éxito en las situaciones de 1vs.1 y en el lanzamiento. Los rsultados de este estudio parecen reforzar la importancia del trabajo de esta situación de juego en minibásquet.

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Referencias totales / Total references: 42  (100%)                             

Referencias propias de la revista / Journal’s own references: 1 (2,38 %)